jueves, 16 de agosto de 2018

Cero cuarenta y siete casi seis.

Me cambié de casa.
Dejé atrás la boca abierta de
aceptar que lo que yo pensaba no es,
que esa zanahoria no me dejaba ver
que la zanahoria se ha convertido en nada
 y hoy todo es horizonte.
Ahora soy ciega, vivo el segundo siguiente
el vacío cambia de forma y ya somos amigos.
He dejado de tocar la misma herida que parecía placer que parecía amor
que yo al final, lo que deseaba era una familia.
Un cómplice, un amigo, alguien con quien crecer, ver crecer, viajar
y me parecía tan sencillo, tan es mucho pedir, que me tomé la libertad de creerme cualquier cosa.
Todo este tiempo, la verdad ha estado ahí sonriendo frente a mis ojos.
Pero estoy ciega.
Me ha cegado la muerte y ahora nunca
vas a ser otro, padre.
Tendré que aceptar que quien eras,
no tiene nada que ver conmigo.


21:51



Hay un placer oscuro en decir su nombre en voz alta.
Abrir la boca y dejar que escape como un suspiro, una voluta de humo o una burbuja.
Vibro la resonancia para saborear el vacío que separa mi cuerpo de las paredes.
Recorro mi paladar con la lengua y el sonido abierto de la única vocal sumerge mi atención en el mar  ombligo de los labios memoria.
Practico la realidad desde el recuerdo de abrir los ojos y dejar entrar la luz del lado izquierdo de las persianas y el olor a almohada me golpea el pubis.
Inhalo y escucho su sonrisa sorpresa: me respiras.
Exhalo y en el aire piruetas de una risa incontrolable.
Estoy drogada, pero no, pero sí.
Regreso cada tanto a llenarme las manos de me pones a mil y dame tu lengua.
Me alejo semanas y del retorno lo increíble es el paisaje que soy desde una mirada tan negra que puedo sentir mi corazón latiendo en medio del brillo de un fuego que crece desde adentro.

miércoles, 4 de julio de 2018

23:49

Vamos a comernos el cielo.
Trae tus dedos palafitos
y sostén este diluvio de trinos
pianíssimo.
Prueba empíricamente que soy 50% agua
y 50% tu imaginación.

lunes, 2 de julio de 2018

Meditación


En el cielo que es mi mente hay una nube flotando que es la realidad.
También hay otra nube flotando que es lo que decido no ver de la realidad, que no porque no lo vea está menos ahí.
Hay una emoción que se siente real pero que tal vez es alguna de estas nubes.
Respiro ante esta tensión.
La ansiedad aprieta mis mandíbulas y el vacío se instala en mi estómago.
Inhalo. El aliento necesita dirección, la dirección necesita claridad.
Y hay dos nubes flotando.
No sé si cuando las nubes se muevan descubriré que me enamoro para escribir y distraerme.
Ahora siento claramente que lo que estoy viviendo es una vuelta de ciclo, la parte del patrón que tiene información que no reconozco.
Que sigo anhelando algo que no estoy lista para construir.
Que sigo teniendo al miedo clavando con sus alfileres las nubes al fondo y que eso impide que meta de lleno los dedos en mi corazón.
Que no me dejo ir por más que todo mi cuerpo esté gritando que pare, que suelte, que caiga.
Que deje que las nubes floten lejos y se disuelvan.
Que por fin llueva.

miércoles, 27 de junio de 2018

Once




Un día pasa algo que te abre como una lata o como una crisálida.
Entra como si nada en esos sitios en los que sientes, en los puntos de contacto que todavía están vivos. Con los dientes arranca el recubrimiento de tus cables, sin importar si es plástico, hilo o tubo de acero; los deja desnudos. Unos dedos largos intentan combinaciones acariciando la punta de los tuyos, hacen florecer tus pezones y forman espirales con tu pelo. Una nariz se mete a tu cuello abriéndose paso por tus venas y dibuja universos y estrellas en donde antes había un esternón. Ofrece su cuerpo, sus ojos como bálsamos, tabla flotante para que no te ahogues, porque sentir de nuevo es un revolcón de olas violentas, un no tener a qué asirse y abrir los ojos como platos ante la inminencia y el asombro de que todo eso que ignoraste durante años, está esperando a ser procesado, masticado, deglutido e idealmente desechado en el espacio.
Para que pase, para que volver a sentir pase, hace falta estar libre y dispuesta a no regresar a la forma compacta, a dejar que se rompan las presas, a que el agua fluya con fuerza hasta hacerse rio y con ojos de manantial abrir el puño y soltar las manos y quitar la puerta para que nunca más te puedas volver a cerrar.

jueves, 21 de junio de 2018

Chin.

Todo lo que me cabía entre los brazos y que ahora es solo aire.
Toda la fuerza de mi espalda ucraniana
y la potencia de mis muslos imperiales,
la aspereza de las plantas de mis pies inmunes
que saben caminar descalzos sobre el concreto y la arena ardiente.
Todas las moléculas de sabiduría que ni me caben en la cabeza,
todo lo flexible de mi corazón enorme,
irredento,
roto desde antes.
Todo eso, ya no es para ti.


lunes, 18 de junio de 2018

Elaboración sobre cómo cada vez que estamos juntos intentamos un universo.




- Eres un postre obsceno.

Tu voz penetra mi boca, derrite mi pecho y un río de lava se llena de peces.
Buscan mis labios tu lengua de gato, la chupo.
Una orquesta de poros toca el trombón y otros instrumentos de aliento explosión.
Entonces, tu sonrisa escapa aleteando vigorosamente hacia un atardecer de lámpara roja; es la señal para que una supernova atraiga mi pelvis hacia la tuya y dos cuervos oculten la cabeza el uno debajo del ala del otro.
Calculo que tu cuello, oreja, quijada, boca y mentón ocupan entre 19 y 24 centímetros cuadrados.
Deseo sembrar en esa selva de barba con subsuelo saliva un árbol lujurioso.
En este universo el tiempo ha renunciado a ser dimensión y en lugar de presumir la exactitud matemática con la que sus unidades construyen la realidad, se dedica a hojear tus libros. Juega con el shuffle, nos cambia la música y a veces, sirve un poco de vino mientras se divierte viendo cómo conviertes a esta mujer en cascada o en bahía de cultivo de ostiones Kumamoto.