martes, 7 de febrero de 2012

AMX 532




















Nubes piel de elefante,
debajo de las alas,
flota un mastodonte.

Ese nosotros que nos distancia
el adentro de tu afuera
el fuero que no perdona fuego,
ficus de árbol
y tan linda la palabra
que la quieren hacer partícula
átomo de la urgencia y de la prisa
como dedicar canciones;
que lo que siento
lo cante otro.
Yo estoy en el ahorro de los numerales,
y que cuando alguien me escriba,
y se le queden cortas las palabras
que sea porque el aliento se le fue a la entrepierna.

Este ha sido un viaje contento y solo,
parece que voy con la red detrás de la esperanza
y que no me cuesta soltar una vez atrapado el momento.
Tener un as bajo la manga
es como tener una mariposa debajo del alfiler;
segura e inmóvil,
con la satisfacción de pensar
que hemos vencido y
por fin, aterrizado.

miércoles, 4 de enero de 2012

No te fijes

Esa lengua negra y sedosa de filamentos,
bolear todas estas palabras que son como un juego
un juego de tambores
juego a escribir cuando lo que hay es hacer una cascada de lo que sea.
- Volviendo a lo de la lengua,
sí, esa que traes y mojas conmigo
como tinta de china y luego
los muslos papel secante
esa lengua es  la misma que dice:
 -“Soy libre”.
Y detrás de cada letra hay un safari en potencia.
- Te tomo las yemas con el pincel-
-“Eres libre”, digo; y de inmediato me tenso para la carrera de llegar primero
al siguiente centímetro cuadrado que mirarán tus ojos.
- Me sonrojo lo justo para hacer que me huelas-
tus ojos brillan y mi saliva endulza; pienso en la palabra “piloncillo”.
-Abro grande la boca-
Cuántos ahogos simultáneos en la garganta, el vientre o el buró.
-La música suena y no estamos en ningún lado-
Se me sacude el ombligo,
se nos redoblan las córneas.
-Ahora suena una trompeta-
Recuerdo el calor subiendo hace rato cuando te perseguía en la selva…

Mal

No podría nombrarte sin pensar ramos de flores,
en los días contados de toda esa belleza perfumada de muerte.
Te lo explicaría con pétalos y chorros de agua, 
haría metáforas de erecciones y promesas de quedarse.
Contaría terribles amenazas de polvo y asma;
las haría parecer orgasmo.
El mal es arrancarte la cabeza
y decirte entre pistilos, 
que soy una abeja.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Arriba.

...ceñirse a los ojos,
necesito irme;
negarte,
hacer como que nada flota
escribir de nuevo con letra de niña
ensuciarme los dedos de tinta,
escribir mi nombre
sobre papel secante.
Estrellas del cielo frío,
cuento soledad
en las muescas del cielo raso.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Las íes.

11.1.11

- Y pensar que un día vamos a salir volando como una papeleta,
como la idea doblada de alguien que seguramente, en esta u otra ocasión, se cortó el dedo medio intentando enviar algo a volar de la cama al escritorio o de la ventana a la calle, que no fuera él mismo.

- Y el mundo sigue con sus promesas de acabarse y no sucede. Se parece a nosotros. Preservando la especie, la casa, la cocina y el polvo.
Porque eso somos y en nada nos convertiremos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Página 109.


Quítate la camisa, hagamos agua para esta luna de piedra.
Hoy parece que falta todo el tiempo del mundo.
No te lo he contado, pero apenas estreno propulsión a chorro.
Comprendo que comprendo nada y ese diminuto punto es una cuerda.
Aquí dentro late una jungla.
Es mejor mandar a volar los pianos y suspenderse de los arcos del viento. 
Blanquear los ojos tórtolos mirando hacia ningún lado.
Sentir la quietud arando entre las huellas de tus manos y el rabillo de mi existencia.
El no cesar de música en medio del silencio de manos atadas y luces deslumbrantes.
Quiero un trago de algo.
Me pregunto a qué sabe la tinta.
Parpadeo.
Regreso al momento de escribir barcos.
Autodenominarme faro,
encender la claraboya y esperar a que me alcancemos. 
Ya no estiremos más la mano; yo cruzo.
Pero no llevo mapa.

viernes, 15 de julio de 2011

18:04 - Para Salinger.

Hablando de poemas para leer sobre un guante,
cada frase es una cuerda.
Lo que nos salva en el abismo
es la idea de un abrazo antes de tocar el suelo.

Me reflejo en el pavimento.
Es necesario guardar las ganas en los cajones del dormitorio.
Salir de puntitas por las regaderas, de preferencia en fin de semana para que nadie vea.
Luego perderse en las ciudades, ponerse los ojos de luces  de calle y mirar sin ser visto.
Lograr acercarse a los bailes y rozar apenas los escalones del vuelo de los vestidos.
Desaparecer en todos lados.
Aislarse en un abrazo propio.
Perder mil veces las razones de la cordura.
El amor es una amenaza y un puerto; la esperanza una barca de remos.
Yo insisto en cruzar nadando.