viernes, 18 de enero de 2013

Dieciocho cincuenta y cinco



Me hace caer
como cáscara de plátano
tanto ahogo irremediable
fugitivo
alabanza
blanca noche y tanta
dos y media cada jueves
esperar la presencia cotidiana
es de repente
como cinta de Hitchcock
ese terror irreductible
que penetra por los hombros
medular
sin poder girar la cabeza
o mirar a otro lado
ni cerrar los ojos.

Ese no querer que vaya
ese abrir a pesar de nada
y estar dispuesto a todo
sabiendo
que los sesos cuando vuelan,
se desangra hasta la madrugada.

No sé lo que estoy haciendo.
Estoy trepada en una flecha,
cabalgo sin duda
es que a veces,
es que a penas
me recuerdo las zancadas
de los niños que hemos sido
comparando moretones
úntame con  salivita
y te sobo los raspones.



lunes, 14 de enero de 2013

Veintitrés cincuenta y seis.


El paso pasito
inerte vidita
de verde encumbrada y luego blanco.
Punto y aparte:
la punta puntita del ojo de los relojes crueles,
ciertamente nos la dejarán caer
pero antes, desde la trinchera de la rabia
nos haremos ahoras y silencios.

No se trata de un polvo de banqueta,
si no llueve hasta que vuelvas
los ojos como uvas
reventando,
viviré en el desierto
ajena
y a pesar de la sed
seguiré cantando.


miércoles, 2 de enero de 2013

martes, 1 de enero de 2013

Lisboa

No cabe duda de que uno se conoce viajando.
Las manías y los tóxicos. El orden reinante, de haberlo.
Las resistencias, espacios y distancias
a veces animales,
siempre en el territorio
demostrando lo que somos
a quién sabe quién.
Aquí empiezan a salir los espejos
y todo eso del juego y las apariciones.
Recurrencias.
Uno puede darse cuenta de la soledad
de otro
contando la cantidad de veces
que repite la misma historia.


lunes, 10 de diciembre de 2012

19:23



Tal vez no volvamos a vernos.
Este es un tramado sin mañana.
Sin flores.
Sin chocolates.
Una presa derramada de aguardiente. 
Huele dulce.
Se oye un “a comer” de moscos casi tan felices como tus párpados
lubricando mis ojos,  adivinando sonrisas.
Me ahogo sin remedio.
Ahora escribo y cada tanto entierro la cara entre los dedos.
Busco el negativo de las hojas de los árboles y me voy de este mundo por un segundo.
La vida es una guerra.
Estamos aquí.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Diecisiete cincuenta y uno.




Te ofrecía otro puesto, voyeur.
Otra silla, otro salón, otro sonido;
una sordera de refri pero debajo de la tarja.

Sentarnos a fumar,
mientras observamos juntos
el sudor que conserva una milagrosa forma de gota
sobre el vello del cóccix de un hombre tumbado boca abajo.
O una mujer
o todas las del mundo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Catorce cincuenta y siete.


Tomar el aliento y ser
lo que sopla sobre el agua
el frío de arruga líquida
y el calor que corta la quietud
de todo lo que era
como era antes.